Feb 23 2024

Jethro Tull, Ian Anderson, Teatro Cervantes,21/02/2024. Teatro Cervantes

Texto: Jaume Azara | Fotos: Daniel Pérez / TC

Con las entradas agotadas desde hacía semanas Málaga se preparaba, de la mano de Jethro Tull, para una noche envuelta en la magia del rock progresivo

Género musical este que hoy en día es la anticomercialidad y que ha quedado relegado para el disfrute de una minoría de melómanos pero que, en los años 70 del siglo pasado, gozaba de la comunión del público generalista en una época dorada de la que Jethro Tull formó parte del olimpo.

Acompañando al trovador del chaleco y la flauta estaban Joe Parrish a la guitarra solista, en los que van a ser sus últimos conciertos con la banda, Jack Clark a la guitarra rítmica, David Goodier al bajo y Scott Hammond a la batería. Unos músicos de auténtico lujo que se complementaron a la perfección con los vaivenes de la flauta de Ian Anderson.

Jethro Tull, Ian Anderson, Teatro Cervantes,Antes que nada, sería menester hablar del elefante en la habitación, que no es otro que la voz de Ian Anderson. Creo que a ninguno de los que asistimos al concierto nos sorprendió las dificultades que atravesó para cantar las notas más altas de los temas. A sus 76 años de edad y con una enfermedad pulmonar detectada hace pocos años, se preveía que su estado vocal no iba a ser el idóneo. Sigue conservando ese tono melodioso de antaño, pero siendo totalmente honestos, se agradeció los momentos en los que David Godier o Joe Parrish hacían coros. Dicho esto, poco importó el estado de su voz, a tenor de la reacción del público durante todo el concierto. Su "segunda voz", y elemento indisoluble de la banda, estuvo a una altura extraordinaria durante todo el concierto. El propósito principal de los asistentes fue más bien celebrar una de las carreras más dilatadas que se han producido en la historia del rock (valga este término general para aglutinar lo que hace Jethro Tull). Como dijo Ian Anderson en los primeros compases del concierto, el grupo ha estado activo durante 7 décadas distintas. Desde finales de los años 60 del siglo pasado hasta los años 20 del presente. Solo unos pocos elegidos pueden decir lo mismo.

Entre el público se vieron camisetas de Judas Priest, Scorpions e incluso de Opeth, haciendo patente que el septuagenario y los suyos tienen mucha parroquia entre los seguidores de sonidos más duros que los que han definido al grupo a lo largo de su discografía. Como nota al margen, en el próximo disco de Opeth parece ser que Mr. Anderson va a estar colaborando en algún tema. Yo, desde luego, no me lo perderé.

Un viaje musical glorioso

Allá a las 20:05, y bajo una pantalla que proyectaría imágenes, vídeos y animaciones relacionados con cada tema, sonaban las notas iniciales del bajo de Cross-Eyed Mary, del mítico disco Aqualung, mientras emergía Ian Anderson y su legendaria flauta, que arrancaron los primeros aplausos de la noche y nos preparaba para un viaje musical glorioso. Si bien, como hemos comentado, la voz de Anderson ha perdido mordida y escala con el paso de los años, a la flauta sigue siendo inconmensurable, con un ataque y una expresividad emocional que quedó patente ya desde los primeros compases y solos del concierto.

Jethro Tull, Ian Anderson, Teatro Cervantes,

Entre canción y canción, Ian Anderson se mostró muy dicharachero e iba construyendo pequeños relatos de anticipo de lo que iban a tocar a continuación. Para la segunda canción, We Used to Know, hizo un pequeño guiño, o más bien pulla, a The Eagles, y su mítica canción Hotel California, señalando que la progresión de los temas era la misma, pero que ellos la compusieron unos años antes, para rematar diciendo que a The Eagles les salió una canción mucho mejor.

El sonido fue muy bueno desde el principio e incluso la guitarra de Joe Parrish, con distorsiones bastante heavys en algunos temas, disfrutó de un sonido limpísimo que hizo que brillara en los solos más exigentes. Habrá que estar pendientes de este guitarrista, porque el dominio que mostró durante toda la noche fue arrollador. También cabe destacar a Jack Clark, que con su guitarra hizo los acordes de teclado en aquellos cortes que lo requirieron, incluso en un momento dado consiguió una tonalidad que simulaba una gaita.

A continuación, dos temas seguidos de su disco Heavy Horses: la canción homónima, de corte más progresivo y con su punto de épica, y Weathercock, con una sonoridad más folk. La compenetración entre la banda funcionó a las mil maravillas en todo momento; en especial en aquellos momentos más progresivos, que Ian Anderson iba marcando con su flauta a los miembros mientras recorría el escenario.

Root to Branches sería el siguiente tema, con esa línea oscura de bajo dominando la melodía. A esta canción le seguiría un tema mucho más alegre: Holly Herald, de su disco Christmas Album, con el que Ian Anderson descansaba un poco la voz y nos transportaba a una verbena de corte medieval. El público se lo estaba pasando en grande.

Jethro Tull, Ian Anderson, Teatro Cervantes,Dejamos las evocaciones medievales y volvimos al rock más duro y melódico con Wolf Unchained, de su disco más reciente, RagnaRök, publicado el año pasado.

A la mesiánica Mine is the Mountain le seguiría esa fantástica adaptación jazzística de Johann Sebastian Bach y su Bourrée, que el público acompañó con aplausos, y en la que Ian Anderson y David Goodier se lucieron especialmente. Y es que Bach siempre, siempre es bienvenido.

Con Farm of the Freeway y esa sonoridad rockera de los 80, The Navigators, con un toque más setentero a lo Rainbow, o Warm Sporran, más jazzística, nos demostraron la variedad estilística de su propuesta y lo cómodos que se sienten ya sea con los compases más progresivos o con los riffs más rockeros.

A esto le siguió Mrs. Tibbets, con esa sonoridad a lo Van Halen y una parte central muy progresiva, con un solo a la guitarra en la que se lució Joe Parrish.

Tras Dark Ages, y ya encarando el final del concierto, una versión renovada de Aqualung, con una introducción alargada y las seis notas inconfundibles del tema que sobrevolaron el escenario, pero sin ser tan evidentes como en la versión original. La batería sonó muy potente y aportó una sonoridad más heavy a unos riffs que ya de por sí suenan pesados.

Una gran ovación, al concierto en sí y a toda una carrera, resonó en el teatro mientras los miembros del grupo abandonaban el escenario.

Para el bis, y cerrando el círculo por todo lo alto, Locomotive Breath, con esos acordes rockeros tan identificables y vacilones. Un concierto que empezó y acabó con temas de Aqualung, disco seminal y que, durante algo más de hora y media, se dedicaron a desplegar una muestra de lo que han destilado durante más de medio siglo. Una celebración de la creatividad musical en la que no faltó rock progresivo, folk-rock, rock duro, pasajes jazzísticos, riffs heavys, ante un público musicalmente heterogéneo pero que, en todo caso, reconocía en Jethro Tull o, lo que es lo mismo, en Ian Anderson, un pilar fundamental de la música popular de la segunda mitad del siglo XX.


Jethro Tull

Ian Anderson - voz y flauta
Joe Parrish - guitarra
Jack Clark - guitarra
David Goodier - bajo
Scott Hammond - batería

Jethro Tull, Ian Anderson, Teatro Cervantes,

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