CAC Málaga. 16/10/2011
Texto: Jose Antonio Martín Santos | Fotos: web Érase una vez
SATISFY ME o SATISFÁCEME: Acero, aluminio, pintura son el mensaje; satisfáceme, ¿a quién satisfago? ¿quién me satisface?
Mientras que pienso esto las inmensas letras recogen mi reflejo, y el de otros curiosos como yo. A nosotros nos hablan. También recogen la arquitectura del edificio. El tamaño de las letras (del grito) y su perfección formal están escondidas en la visibilidad del armazón que las soportan. El armazón es parte de la obra.
¿De qué habla Bonvicini? De deseos (de los deseos de quienes contemplan la obra), de arquitectura (la que refleja la obra). Arte conceptual pues.
ACCIPE ME SITIENS. FORCE PLACEBO TIBI.
Sediento tómame. Tal vez te complaceré.
Una pátera del siglo IV d.C. expuesta en la sala de exposiciones el Palacio de Obispo procedente de los fondos del futuro Museo de Bellas Artes nos invita a beber y, quizás, a satisfacer nuestra sed. Las bellas letras latinas sobre el fondo del vaso, que debía tener un baño de oro, así nos lo indican. La copa, embellecida por el oro y la decoración geométrica, invitaría a los huéspedes de la villa romana en la que estaba a tomarla y beber. Debieron verlas cuando bebían 1700 años atrás. El recurso del objeto que nos habla se utiliza hoy en día en términos similares a como se hacía en otros tiempos. Uniendo ambos podríamos decir:
SATISFACEME. TAL VEZ TE COMPLACERÉ.
Instalación en el CAC Málaga
09/09/2011 - 13/11/2011
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