10/01/2026. 43 festival de Teatro de Málaga. Teatro Echegaray
Texto: Elisabet González | Fotos: Carlos Díaz / TC
El patio número 3 es una obra para rememorar la fortaleza y la paciencia de una madre.
El Teatro Echegaray dentro del 43 Festival de Teatro de Málaga nos trajo este frío sábado de enero el estreno de la primera creación de la compañía malagueña Aeterno: El patio número 3. Se respiraba mucha expectación en el teatro y se notaba que estaba lleno de amigos y familiares esperando a ver la novedad. La compañía explica en su propio Instagram que nace como consecuencia de una serie de sucesos que hacen que un grupo de personas se encuentren en un mismo punto y decididos a moverse en una misma dirección: teatro de la verdad. El texto del dramaturgo sevillano Víctor Muñoz apareció en el momento exacto para que decidieran que esa obra iba a ser el estreno de la compañía.
La obra narra la historia del Patio número 3, un centro de detención improvisado en las dependencias de una escuela en la calle Jesús del Gran Poder de Sevilla, allá por el año 1936.
La historia es sencilla: habla de la insistencia y del amor de una madre. Una madre va todos los días a la puerta del centro a hacer cola para ver a su hijo y entregarle comida. Un día tras otro, sin cansancio, sin dar tregua, sin respiro, todos los días. Y hasta que no lo vea, vivo o muerto, no va a parar. Es la historia de una madre que refleja la pérdida de todas las madres, la pérdida como forma de vida.
Se ha escrito del texto del dramaturgo que más que una obra es un poema y ahí radica la facilidad y la complejidad de llevarlo a escena. La lírica y la sensibilidad de la poesía se respira en el escenario. Percibimos una comunicación constante y rebuscada entre los dos protagonistas de esta historia: una madre que pregunta cada día por su hijo y un soldado que custodia la puerta del centro. Las emociones se mantienen constantemente vivas, se entremezclan. Miradas que hablan de pasiones internas, de miedos que aparecen y desaparecen. Una madre que ansía respuestas y un soldado que no puede darlas. La paciencia de una madre, la impaciencia del que nada espera. El hambre, que ataca a todos por igual. Vemos en el otro lo que queremos ver, nos reflejamos en el espejo al que nos enfrentamos. Y cuando todo parece terminar, la víctima se convierte en verdugo. El patio número 3 es una historia de desesperanza, de búsqueda de la verdad, de la resistencia de una madre, de la importancia de no olvidar a nuestros vivos ni a nuestros muertos.
Se percibe en escena el profundo trabajo actoral en equipo de Carmen-Ruiz Mingorance y Javier Cereto. Al principio, la lentitud reinante en el ambiente deja al espectador a la espera, a la espera de que ocurra una acción que no trasciende hasta casi al final de la obra. Esperamos que ocurra lo inevitable y en esa espera, solo podemos ser partícipes de conversaciones comedidas y gestos sutiles. La ambientación nos traslada a la época: el diseño de iluminación y la producción sonora y musical juegan un papel imprescindible en la obra. Luces y sombras que nos hacen ver, por momentos, lo que sienten y son los personajes. Sonidos que nos traen al momento presente la represión y el dolor vividos. Imágenes y textos que inquietan. El montaje escénico es el complemento perfecto a un decorado sencillo, donde solo aparecen los dos protagonistas y algunos pocos elementos circunstanciales. Una madre, alguien que podría ser un hijo y el miedo que los envuelve a ambos.
El edificio donde se albergaba el patio número 3 es llamado actualmente por los historiadores como el centro del horror, así que nos podemos hacer una idea de lo que allí ocurrió.
No podemos olvidar nuestra historia para así intentar aprender a no repetir errores.
De Víctor Muñoz
Aeterno
Dirección: Miguel Cegarra
Reparto: Carmen Ruiz-Mingorance y Javier Cereto
Ayudantía / Asesoramiento corporal: Marina Miranda
Diseño de iluminación: Pilar Velasco
Espacio sonoro y diseño gráfico: Javier Cereto