22/04/2026. 43 Festival de Teatro de Málaga. Teatro Cervantes.
Texto: M.Carmen Sánchez | Fotos: promocionales
La segunda parte del 43 Festival de Teatro de Málaga nos acercó al Teatro Cervantes la obra del premiado dramaturgo jienense Alberto Conejero Tres noches en Ítaca. Después de haber disfrutado en festivales anteriores de Todas las noches de un día y Los días de la nieve, las expectativas eran altas.
Un escenario blanco que reproduce la habitación de una casa en una isla griega: la mítica Ítaca, ni más ni menos. A su lado, un velero y algunas cabras. Sí, cabras. Tres hermanas españolas se desplazan hasta ese remoto lugar tras el fallecimiento de la madre. Una madre que abandonó todo en edad madura para vivir su sueño en Ítaca. Poco a poco se va desgranando la historia familiar y la obsesión maternal por los clásicos, como buena profesora de griego. Ariadna, Elena y Penélope se llaman las protagonistas, como no podía ser de otra manera. Hasta el gato se nombra como Aquiles. Ariadna es una prestigiosa científica en Estados Unidos, Elena una actriz y adicta en continuas rehabilitaciones y Penélope, contable y adúltera. Cecilia Freire, Marta Nieto y Amaia Lizarralde encarnan excelentemente a estas hijas perdidas en un duelo irregular.
El duelo, el rol de cada individuo dentro y fuera de la familia, reencontrarse a sí mismo y renacer son los temas principales de lo que Alberto Conejero vino a llamar una tragicomedia aunque no coincidamos por completo con esa acepción: la obra está llena de momentos divertidos que aligeran el peso de la pérdida de una madre, sí, pero no es una tragedia. “Nada te prepara para la muerte de una madre” o “perdemos la inmortalidad cuando muere la madre” son algunas de las sentencias absolutamente reales que la prosa poética de Conejero lanza como un dardo. El culmen de esa poética se alcanza a través de los versos de Konstantinos Kaváfis y su poema archifamoso Ítaca recitado en off por la actriz Julieta Serrano. Asimismo, un elemento muy original es la incorporación en las transiciones de escena de didascalias que son las indicaciones del dramaturgo a los intérpretes para la puesta en escena: las tres actrices, por lo tanto, se convierten también en narradoras.
Uno de los momentos más conmovedores de Tres noches en Ítaca llega con la lectura de una carta que un alumno había escrito a la profesora de griego y madre de nuestras protagonistas: un tal Alberto Conejero escribe a su profesora (es una historia verídica) para agradecerle la importancia que tuvo en el rumbo de su vida porque “usted nos invitó a imaginar”. Esta obra es un canto de amor a las Humanidades y a los docentes que se entregan a ellas. Una verdad incuestionable: las Humanidades son imprescindibles para el alma y más que nunca en nuestros días.
Siempre es una buena decisión disfrutar de la pluma de Alberto Conejero que en esta ocasión se alía con la dirección de María Goiricelaya. No es su producción más relevante, en nuestra opinión, pero, igualmente, no defrauda. Ítaca, el hogar al que se desea volver.
Nave10 Matadero y Octubre Producciones, S.L
De Alberto Conejero
Con Cecilia Freire, Marta Nieto y Amaia Lizarralde
Música Ibon Belandia
Dirección María Goiricelaya