23/01/2026. 43 Festival de Teatro de Málaga. Teatro Cervantes.
Texto: Elisabet González | Fotos: ©Javier Naval
Dentro del 43 Festival de Teatro de Málaga hemos podido disfrutar de la obra Esencia, una producción de Teatro Español y Entrecajas Producciones. Esencia es, sin duda, uno de los platos fuertes del festival. Se unen en este proyecto grandes profesionales a la dirección, en la creación del texto, a la interpretación y en el equipo técnico. Todo ello hace de Esencia una de esas obras de las que sales con satisfacción, de las que hacen amar el teatro. Teatro en mayúsculas. La obra tiene a la dirección artística a Eduardo Vasco, el cual no puede hacer más que ensalzar el fantástico texto de Ignacio García May, en el cual el autor se recrea cuestionando, más si cabe, los límites de la realidad.
La obra pone en tela de juicio algo tan importante como la realidad y lo primero que nos deberíamos preguntar es ¿qué es la realidad?, ¿lo que vemos, lo que vivimos, lo quesentimos, lo que creemos? Esencia es en sí misma una duda constante. Con un texto rapidísimo e inteligente hace que el espectador se quede atrapado a la acción desde el primer instante, a la vez que invita a la reflexión. La historia empieza sencilla, pero con un toque inquietante: dos amigos se encuentran en un restaurante después de muchos años. Uno de ellos, periodista, está a la espera de un escritor misterioso que nunca va a llegar, o que quizás se encuentra presente en todo momento. A partir de lo que empieza siendo una conversación banal entre dos amigos, se crea una magia que nos conquista. Durante hora y media, la obra es una duda constante y sacude los pilares de muchas de las creencias humanas. Toda realidad se pone en duda.
El texto, creación del dramaturgo español Fernando García May, es soberbio. Tiene la capacidad de llegar al espectador y, casi sin darnos cuenta, remover certezas. Las palabras cobran gran importancia en la obra, son un juego constante de engaños e ideas, la base del todo, la base de cualquier mensaje. Los dos protagonistas juegan con ellas y con ellas crean la realidad que nos quieren enseñar. No es posible desconectar ni un momento de la actuación. El espectador piensa, por momentos ríe, constantemente aparece la incertidumbre o el planteamiento personal, pero en ningún momento podemos perder el objetivo de lo que está ocurriendo: se está creando un juego para que el público se plantee dudas existenciales.
Los dos protagonistas, Pierre y Cecil, interpretados por Juan Echanove y Joaquín Climent, hacen un papel extraordinario. El texto es realmente difícil, por su profundidad y por su rapidez. Los dos actores se complementan a la perfección, nos sitúan dentro de la historia y nos hacen sentir sus emociones. Van intercambiando los momentos de protagonismo y mantienen al público en vilo. Las pausas son efectivas, los matices en los tonos nos envían información constantemente, las miradas son precisas y expresivas. Los momentos de calma se intercalan con momentos de tensión. El lenguaje, las palabras y las emociones acaparan el centro de atención y el espectador sucumbe a lo inevitable: la duda está presente en todo momento.
El escenario y la iluminación son los componentes que cierran el círculo. A medida que el espectador aumentael nivel de expectación, el decorado actúa como un componente más. Mediante un juego de luces y con movimientos lentos, desaparece de escena, sin ni siquiera darnos cuenta, entreteniéndonos cual truco de magia. El fondo se desvanece y aparece un manto de estrellas que lo llena todo, justo en el momento del desenlace.
La conclusión en una obra como esta es clara y oscura a la vez. La claridad radica en la esencia de la obra (nunca mejor dicho), con todos los componentes necesarios para que el espectador quede maravillado y deseoso de más. Oscura por la conclusión: como era de esperar, no existe tal realidad ni obtenemos la respuesta deseada.
Tendremos que seguir en la búsqueda y nos dejan un mensaje en el aire: la paciencia tiene recompensa.
Teatro Español y Entrecajas Producciones
De Ignacio García May
Con Juan Echanove y Joaquín Climent
Dirección Eduardo Vasco
1.30 h (s/i)