May 10 2022

El cuidador, Pentación Espectáculos, 39 Festival de Teatro, Teatro Cervantes, 09/05/2022. 39 Festival de Teatro. Teatro Cervantes.

Texto: Carmen Titos | Fotos: promocionales T/C

Joaquín Climent, Álex Barahona y Juan Díaz interpretan al trío de personajes inadaptados en la comedia dirigida por Antonio Simón

El cuidador, obra de Harold Pinter con trazas de teatro del absurdo, trata temas existenciales sustanciosos como las relaciones entre hermanos, la incomunicación, el sentido de pertenencia, la supervivencia, el poder, la mentira, la eterna búsqueda del ser humano de un lugar de acogida al que tildar como propio y el cuidado del espacio, al otro y a uno mismo. Temas de gran profundidad que, en mi opinión, quedan desdibujados en la propuesta de Pentación Espectáculos.

El cuidador, Pentación Espectáculos, 39 Festival de Teatro, Teatro Cervantes, En el espectáculo de Pentación, podemos observar que los actores se desenvuelven en diferentes códigos para encarnar a los tres parias sociales que interpretan. El hermano mayor (Juan Díaz) adopta una mayor teatralidad y fidelidad al tempo del absurdo, a las pausas y al campo de la incomunicación beckettiana, con su gesticulación mimada y expresión corporal clownesca. Por otro lado, el vagabundo (Joaquín Climent), responsable por la mayor masa textual y consecuente manantial verborreico, se atribuye un código fluido realista. Por último, el hermano menor (Álex Barahona) también se desenvuelve en la naturalidad cercana al realismo, a excepción de los momentos de coreografías de teatro-danza que no parecen encajar con ningún lenguaje presente en la escena y transmiten una apariencia inacabada. En general, se observó falta de coordinación en los códigos utilizados por los tres actores y esto pudo provocar falta de coherencia.

La obra del dramaturgo inglés hace referencia al lugar que cuidamos y nos sirve de cobijo, colchón, techo y acomodo. El espacio escénico tiene una relevancia preponderante en una pieza que gira en torno a la vivienda. La escenografía por tanto es el cuarto personaje. En este montaje, se trata de un cubículo blanco acotado y enmarcado, un escenario dentro del escenario, en el que la disposición estética de acumulación de objetos, debido a su estilización, lo aleja del retrato del submundo y del no-espacio que hubiera sido más apropiado en una obra de estas características.

Los elementos cómicos, absurdos e irónicos no despiertan un efecto de regocijo intelectual contagioso en el patio de butacas. Los aplausos tras hacerse la oscuridad despiertan tímidos y el público malagueño, que suele demostrarse entregado y folclórico siempre dispuesto a alzarse y ovacionar, se queda atrapado en su butaca durante los saludos. Los comentarios a la salida no comparten satisfacción. Por tanto, podría concluirse que la obra no ha contentado a muchos. Así, tras asistir a la función de El cuidador nos cuestionamos acerca de qué componentes pueden haber flaqueado para que no logre conmover y agudizar el intelecto, despertar las emociones y provocar la incomodidad reflexiva de la comedia ácida.

El cuidador, Pentación Espectáculos, 39 Festival de Teatro, Teatro Cervantes, En mi opinión, una de las principales disonancias de la obra es la indecisión y fluctuación entre el código realista y el código absurdo tanto entre los personajes como entre personajes y espacio. La puesta en escena del texto de Harold Pinter en el Teatro Cervantes no logra expandir la mente del espectador. No llega a pellizcarlo. No lo incomoda en el buen sentido. Las comparaciones son inevitables, esta superproducción me resulta coja frente a la versión modestísima de El montaplatos de Harold Pinter a la que asistí allá por 2011 en El Contenedor Cultural de la UMA por APO Teatro. Y surge el planteamiento de si este tipo de teatro existencial sobre personajes desarraigados y decadentes combina con grandes productoras como Pentación Espectáculos, aparatosas escenografías en lujosos teatros como el Cervantes, con tres actores televisivos y cinematográficos (sin quitarles mérito) o si la espectacularidad lo aleja de su esencia. Su esencia punki, perdedora y gamberra.

Tratándose de teatro todo es posible y no existen los límites ni los dogmas. Pero el termómetro del espectador siempre será el baremo para medir la salud del ensamblaje escénico y al montaje de Pentación le temblaba un engranaje, ese que activa la magia.


El cuidador

Pentación Espectáculos
Autor Harold Pinter
Versión y adaptación Antonio Simón y Juan Asprilla
Con Joaquín Climent, Álex Barahona y Juan Díaz
Dirección Antonio Simón

1.35 h (s/i)
pentacion.com

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